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Title: Religión
Description: Conjunto de creencias, ritos y ceremonias que a través de la promoción de una serie de valores, afirma y mantiene la moral característica de una organización social determinada.
Author: Escuela de Marxismo
URL: https://diccionario.marxismo.school/Religi%C3%B3n
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> Conjunto de creencias, ritos y ceremonias que a través de la promoción  de una serie de valores, afirma y mantiene la moral característica de  una organización social determinada.



Las religiones han sido históricamente los grandes contenedores [ideológicos](https://diccionario.marxismo.school/Ideolog%C3%ADa) que trataron de dar coherencia y unidad al conjunto de valores y creencias útiles para el sostenimiento de un determinado [modo de producción](https://diccionario.marxismo.school/Modo%20de%20producci%C3%B3n) y el dominio social de su clase dirigente. 

En sí mismas no tienen por qué incluir la creencia en seres  supernaturales, pero la acepción común suele limitar el término a las  iglesias y cultos herederos de una u otra forma de la feudalidad. No es  inocente. 

## ¿Por qué la burguesía abraza «la Razón» y se pretende a-religiosa?

### La ruptura entre la religión antigua y el cristianismo

Siendo la primera clase que realiza la extracción del producto del trabajo por medios fundamentalmente económicos, [aparentemente espontáneos y «naturales»](https://diccionario.marxismo.school/Fetichismo%20de%20la%20mercanc%C3%ADa), no necesitaba forzosamente ligarse a un relato sobrenatural, menos aun elegir uno entre ellos, para legitimar su poder.

La palabra latina «religio» de la que deriva «religión» sólo se  parece a la original su pronunciación, en el mundo clásico la «religio»  no era un grupo de creencias o doctrinas, sino un conjunto de rituales  administrativos públicos. 

No había dogmas o textos sagrados como los tienen las religiones  reveladas y la mayor parte de los «sacerdotes» eran cargos públicos  electos. Tomar parte en los rituales era obligación pública, pero no  había necesidad alguna de «creer» en los dioses. Uno podía ser incluso  objeto de mofa por ello, el trabajo de varios círculos filosóficos era  asegurarse de que la «superstitio» -la creencia irracional- no salía  fuera de control, poniendo en cuestión las relaciones sociales y el  estado, aun manteniendo formalmente la *religio*.

Cuando llega el cristianismo a Roma, es denunciado como ateísmo por  las autoridades. La «religio» usa en sus representaciones los cultos y  rituales ancestrales de grupos del imperio romano, sin embargo los  cristianos son un grupo nuevo sin historia alguna que además se niega a  seguir los ritos administrativos.

Para los cristianos la creencia tenía prioridad sobre los ritos,  exactamente al revés que para el resto del mundo. Para intentar escapar a la persecución romana, el cristianismo tendrá que inventarse un pasado. Como no hay pasado ritual antes del Cristo, todo deberá centrarse en la doctrina. 

Ello llevará a que los padres de la iglesia anuncien que en realidad  todas las religiones siguen la misma doctrina original cristiana, pero  corrupta. Inventan así la «historia universal» cristiana con un inicio  común, la llegada de Cristo para «resolver el asunto» y dar comienzo a  una marcha histórica hacia la salvación. Cuando el cristianismo triunfe  sobre Roma, el significado de «religión» ya habrá sido casi  completamente invertido respecto al original. Y así durante más de mil  años.

### La burguesía y la reforma de la religión medieval

Al volver las guerras de religión a Europa en los siglos XVI-XVII,  durante la gran crisis del mundo agrario parte de la decadencia del [feudalismo](https://diccionario.marxismo.school/Feudalismo), estas cuestiones se vuelven a reabrir. ¿No es la creencia más  importante que la liturgia y el ritual? El protestantismo da lugar a  grupos religiosos cada vez menos litúrgicos y con un dios cada vez más  abstracto, volviendo a la preocupación por la «religión natural». En  plena ola de racionalización del siglo XVIII se empieza a dar el  cambiazo entre un dios abstracto y la razón universal. 

De aquí hay medio paso hasta echar a Cristo por la ventana quedándose con todos los presupuestos cristianos convertidos en «razón universal». La «religión» había sido redefinida varios siglos atrás como creencia, y por tanto irracional, así que los modernos pretenden no tener religión  alguna. 

Para la Ilustración la religión es creencia supersticiosa, bastará  con eliminar la creencia y cribar lo bueno de lo malo a través del  filtro de la razón.

Pero el culto a la razón revelará pronto no ser una herramienta  excesivamente útil al gobierno de las masas sociales. Si la religión de  estado fue la forma ideológica característica del gobierno de las clases feudales, la combinación de ideología política y [nacionalismo](https://diccionario.marxismo.school/Nacionalismo) lo será a la burguesía. 

Su esfuerzo de «secularización» fue inmenso: arrancó la educación de  las manos avariciosas de las iglesias, instituyó cultos nacionales a la  bandera y los caídos, templos a su propio arte y su ciencia (los  «museos», dedicados a las olvidadas musas griegas), dejó al muecín  cantar a sus horas mientras construía redes de comunicaciones -medios-  capaz de llevar su mensaje a cada sala de estar… 

Pero a pesar de todo, especialmente mientras tuvo -o dónde todavía  tiene- grandes masas campesinas, no pudo prescindir de los viejos  mamotretos eclesiales heredados del feudalismo (el catolicismo romano y  ortodoxo, el anglicanismo, el islam maliki, el budismo…) y de sus  primeras afirmaciones ideológicas (la «reforma protestante»). Eso sí,  las «modernizó», las purgó de feudalidad con el ricino necesariamente  aguado de la «separación iglesia-estado» y tras no pocos choques y  batallas, las puso a trabajar a su servicio. 

## Los tres niveles de la religión bajo el capitalismo

### 1. Los aparatos ideológicos heredados de anteriores modos de producción

Lo que la burguesía llama religiones, es decir, las religiones  anteriores a la instauración del capitalismo. Religiones que la  burguesía, al principio, no pudo sino combatir. En primer lugar como  parte de su asalto al estado. En segundo lugar porque necesitaba una  moral funcional al nuevo orden. 

Esa batalla se llamó «secularización», y si nunca fue completa no fue -como vienen a decir los «laicistas»- porque quedaran restos feudales a destruir. Las iglesias y los cultos son hoy ya tan resto feudal como la universidad, otra institución feudal reconvertida mil veces según las  necesidades de la actual clase dominante.

### 2. La religio política: el nacionalismo

La religión política, el equivalente burgués de la «religio» romana:  el conjunto de ceremonias, rituales y creencias que conforman «la  comunidad política».

Su expresión fundamental, la religión política de la burguesía por excelencia es el [nacionalismo](https://diccionario.marxismo.school/Nacionalismo). ¿Por qué? Porque el [salario](https://diccionario.marxismo.school/Salario) y el [capital](https://diccionario.marxismo.school/Capital) son relaciones sociales capitalistas, pero el capitalismo es un sistema complejo y dependiente de la escala. No puede haber «capitalismo en una sola empresa» ni «en una sola comarca».

Brotes de la relación salario-capital aparecen desde la época romana y la Florencia de los siglos XIV y XV tendrá adelantos de la utopía y el  programa capitalista con Savonarola y hasta una insurrección proletaria, la de los Ciompi; pero hasta que la burguesía no consigue articular un  mercado nacional lo suficientemente amplio, convirtiendo en mercancía la tierra, sometiendo al campesinado y elevando la productividad agraria,  no va a poder establecer el «doble circuito» -circulación de mercancías y circulación de capitales- que permite la [acumulación](https://diccionario.marxismo.school/Acumulaci%C3%B3n%20de%20capital) sistemática y relativamente «automática» de capital, que es lo que llamamos capitalismo. 

Por eso la historia de la lucha de la [burguesía](https://diccionario.marxismo.school/Burgues%C3%ADa) por la instauración del [capitalismo](https://diccionario.marxismo.school/Capitalismo) es la historia de la [nación](https://diccionario.marxismo.school/Naci%C3%B3n) que a su vez no es otra cosa que el liderazgo efectivo de la burguesía sobre el conjunto social que está creando. Si el [nacionalismo](https://diccionario.marxismo.school/Nacionalismo) brota una y otra vez es porque es el aglutinante ideológico que refleja ese conjunto social y ese liderazgo.

Los rituales, las ceremonias, los himnos, la «creencia irracional» en la peculiaridad de la [cultura](https://diccionario.marxismo.school/Cultura) nacional, en la originalidad de las instituciones, en el carácter único de lo nacional… revelan el molde inmediato en el que la religio  patriótica se formó. 

La «secularización» fue también la absorción y el trasunto por el  estado de no pocas celebraciones de la religión feudal. El «aberri  eguna» vasco superpuesto al domingo de resurrección católico, la  Guadalupe mexicana, la Covadonga y el Santiago español -laicizados solo a medias con el 12 de octubre– entre otros muchos, desde Polonia a  Argentina, dan testimonio de hasta qué punto la secularización a partir  de cierto momento, no fue tanto una batalla como la negociación de una  simbiosis.

Simbiosis que no siempre es completa. Especialmente cuando la  «religio política» se difumina en lo local. Las viejas «cofradías»  todavía están reconvirtiéndose para prestar servicios sociales  complementarios a los del estado y el fútbol, que reproduce sentimientos de pertenencia hacia el estado en partes equivalentes al de la  estructura gremial con la iglesia católica, no ha conseguido -aunque lo  intentará en sus orígenes- vincularse al lugar de trabajo. 

Aun a menor escala, también forman parte de la religio política  capitalista ceremonias sociales y familiares como Navidad o Halloween,  reconversión a veces ligeramente problemática de viejas tradiciones  precapitalistas a mensajes característicos de la sociedad mercantil.

### 3. La religión de la mercancía

La religión de la mercancía es el nivel más profundo y abstracto de la religión capitalista. Cuando Marx habla del «[fetichismo de la mercancía](https://diccionario.marxismo.school/Fetichismo%20de%20la%20mercanc%C3%ADa)» no hace un oscuro juego semiótico ni una metáfora, está exponiendo el  carácter de fetiche del dinero, de «objeto mágico» en la religio que  hace de base ideológica al sistema entero. 

¿Qué otro nombre se le puede dar al dinero en una sociedad en la que su mera circulación, parece ser lo que crea [valor](https://diccionario.marxismo.school/Valor)? 

> Lo misterioso de la forma  mercantil consiste sencillamente, pues, en que la misma refleja ante los hombres el carácter social de su propio trabajo como caracteres  objetivos inherentes a los productos del trabajo, como propiedades  sociales naturales de dichas cosas, y, por ende, en que también refleja  la relación social que media entre los productores y el trabajo global,  como una relación social entre los objetos, existente al margen de los  productores. (...)
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> La forma de mercancía y la relación de valor  entre los productos del trabajo en que dicha forma se representa, no  tienen absolutamente nada que ver con la naturaleza física de los mismos ni con las relaciones, propias de cosas, que se derivan de tal  naturaleza. Lo que aquí adopta, para los hombres, la forma  fantasmagórica de una relación entre cosas, es sólo la relación social  determinada existente entre aquéllos.
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> De ahí que para hallar una  analogía pertinente debamos buscar amparo en las neblinosas comarcas del mundo religioso. En éste los productos de la mente humana parecen  figuras autónomas, dotadas de vida propia, en relación unas con otras y  con los hombres. Otro tanto ocurre en el mundo de las mercancías con los productos de la mano humana. A esto llamo el fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo no bien se los produce como mercancias, y que es inseparable de la producción mercantil.
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> Carlos Marx. [El capital](https://www.marxists.org/espanol/m-e/capital/karl-marx-el-capital-tomo-i-editorial-progreso.pdf), 1857

Como todos los fetiches, la «magia» no es otra cosa que forma de  encubrir relaciones de explotación y sometimiento. Obviamente, no es el  dinero que crea valor al multiplicarse los intercambios de iguales, es  la [explotación](https://diccionario.marxismo.school/Explotaci%C3%B3n) del trabajo de una clase por otra. Una clase, la [burguesía](https://diccionario.marxismo.school/Burgues%C3%ADa), que se queda con parte de lo producido y lo atribuye a la magia del intercambio. 

Ese carácter fetichista del dinero que generalmente nos resulta  invisible, era sin embargo obvio para las sociedades precapitalistas que se encontraron de bruces con los imperialismos europeos en Asia y  África.

> Se decia de los Bakweri de Camerún que eran apáticos, malgastaban la tierra y no tenían interés alguno en  incrementar sus beneficios. Si acumulaban algunas propiedades, era solo  para destruirlas en ceremonias de potlatch. Los pocos que se asociaron  con las plantaciones coloniales y mejoraron de estatus económico tenían  la reputación de pertenecer a una nueva asociación dedicada a la  brujería. Supuestamente mataban a sus familiares e incluso a sus hijos  convirtiéndolos en zombis para ponerlos a trabajar en una montaña  lejana, conduciendo camiones, donde los brujos tenían supuestamente una  ciudad moderna.
>
> La palabra «sombi» significa promesa/ empeño; se  creía pues que bajo la nueva economía colonial de plantaciones los  familiares se convertían en siervos para que unos pocos pudiesen ganar  riquezas. […] Los ancianos avisaron que no había que coger ninguna  moneda o dinero del suelo porque estaba siendo esparcido para atraer a  los hombres a la ribera, donde los «franceses» los usarían como zombis  para construir el nuevo puerto.
>
> Michael Taussig, The devil and commodity fetishism in South America

La religión de la mercancía tiene su gran fetiche -el dinero- sus  rituales -cobrar la nómina, pagar la compra, etc.- y hasta sus pequeños  iconos -las monedas. Ceremonias y objetos que visten como hechos  sociales relevantes supuestas «decisiones individuales» y como actos  económicos soberanos la mercantilización de la satisfacción de nuestras  necesidades.

Pero también tiene su elemento supersticioso: la idea de que el  intercambio de iguales (toda mercancía se intercambia por otra de igual  valor) produciría por mera magia repetitiva un incremento de la riqueza  global.

## Religión de la mercancía y moral capitalista

### La moral del «intercambio libre»

Toda la religión de la mercancía se orienta a fomentar la creencia en la auto-soberanía de la persona aislada (=[individualismo](https://diccionario.marxismo.school/Individualismo)) y a representar las complejas relaciones sociales capitalistas como el  producto «natural» de la «agregación espontánea» de millones de  decisiones soberanas individuales. 

El resultado es la moral del intercambio mercantil según la cual **el intercambio «libre» sería por definición en «justo» e «igualitario»**.

Al invisibilizar la estructura social y dejarnos ver solo a la  persona aislada (el individuo), la expresión individual de las  necesidades humanas universales se convierte, sin explicación, en actos  de libertad orientados a la maximización del placer (utilidad)  individual.

En ese [mundo abstracto y alienado](https://diccionario.marxismo.school/Alienaci%C3%B3n) todo lo que no sea fruto de la coacción directa se considera «libre» e  «igualitario». La coacción de la clase dominante a través de las  condiciones sociales no existe. Aquellos que han sido desposeídos de los medios de producción y solo pueden vender su fuerza de trabajo, la  venden *libremente*. Como *en libertad* solo se intercambian cosas de igual valor, todo salario de mercado pasa ser por definición «justo».

### La moral social de la religión de la mercancía

Pero, no nos engañemos, también tiene un *mensaje social*. La  famosa «mano invisible» de Adam Smith fue solo una de sus formulaciones  primitivas, pero los escolásticos salmantinos ya habían llegado un siglo antes a algo parecido a la *teoría cuantitativa del dinero*.  Hoy, en su forma más sencilla, es parte del discurso económico y  mediático y nos lo repiten continuamente: «el incremento del número de  intercambios mercantiles *libres* e *igualitarios* aumenta la riqueza social». 

¿Pero la mera repetición de un intercambio entre iguales en valor puede aumentar el valor total de lo intercambiado? ¡Magia! 

El truco no es otro que la perspectiva mirar la producción y  distribución social exclusivamente desde los intercambios individuales  reduce las relaciones de producción y la estructura social que produce a un magma de consumidores iguales. El valor, desde el individuo pasa a  ser *subjetivo* y el concepto mismo de valor se diluye como realidad social. Así se invisibiliza que [el *valor* no es sino trabajo social expropiado por la clase explotadora](https://diccionario.marxismo.school/Valor).

Así que la magia de que el intercambio creara valor, no es inocente.  Toda religión, y la de la mercancía es una religión, al final tiene un  corazoncito «irracional» e incongruente, que no es sino la zona de  sombra que permite a la clase explotadora hacerse con los resultados del trabajo social. 

El resultado de toda esta compleja operación es llevarnos a la idea  de que «cuántos más intercambios libres haya, más rica será una  sociedad», lo que en realidad quiere decir que cuanto mayor y más  extendida esté la mercantilización y la explotación del trabajo mejor  será para el conjunto social. No podía esperarse otro mensaje moral de  una clase explotadora: sus objetivos se visten, contradictoriamente, de  objetivos sociales.

Esta moral se multiplica a través de mil expresiones culturales,  desde la música a los programas de televisión y al final lleva siempre  al mismo lugar: la individuación de las necesidades universales y la  universalización de la mercancía a través de la **mercantilización de las relaciones humanas**.

## Libertad, igualdad, fraternidad: Intercambio libre entre valores iguales y nación (=dirección del conjunto social por la burguesía)

Restringir la idea de lo que socialmente es religión a los cultos y  ceremonias supersticiosas que involucran seres sobrenaturales, almas,  etc., es un grave error. Son un mero atavismo. Renacen y reaparecen  ahora para tapar los negros agujeros de desesperación que crea el propio sistema, pero no dejan de ser una capa superficial del [alienante](https://diccionario.marxismo.school/Alienaci%C3%B3n) edificio moral del capitalismo.

La religión capitalista es mucho más enrevesada y sobre todo  completa. Su mecanismo, si no fuera tan cínico, sería hasta bello en su  sofisticación, especialmente cuando lo comparamos con la primera [feudalidad](https://diccionario.marxismo.school/Feudalismo) cuando la explotación no se disfrazaba como un mecanismo económico sino que directamente aparecía como exacción, como una imposición mediante  la fuerza normalizada por la costumbre.

En un primer nivel, la moral de la sociedad burguesa configura cómo  han de ser y qué han de esperar «los individuos» de los demás y la  sociedad. Su núcleo, la religión de la mercancía, no tiene nada que ver  con las normas y restricciones, con la pacatería social y la represión  sexual. Al revés, la religión de la mercancía es una **religión de la libertad y la igualdad** cuyo sacramento principal es el intercambio, la compra-venta.

La religión de la mercancía funda al **individuo**[ como ser abstracto y en conflicto permanente con el entorno](https://diccionario.marxismo.school/Individualismo), invisibiliza la explotación y sobre todo educa en la «naturalidad» de  la escasez, en la necesidad de la propiedad y en la aceptación de la  cosificación de las relaciones y las necesidades humanas. 

En un segundo nivel, este individuo permanente acorralado y a la  defensiva de los demás es luego «socializado», esto es, moralizado por  el estado y la religión política. Capas de moral nacionalista siempre,  democrática a veces, le instruirán en la falsa «**fraternidad**» con sus explotadores desde lo más abstracto -la [nación](https://diccionario.marxismo.school/Naci%C3%B3n)- a lo más próximo: la cofradía o el club. Nación, al final no es sino la dirección efectiva del conjunto social por la clase explotadora, es  decir [dictadura](https://diccionario.marxismo.school/Dictadura) de las necesidades del capital sobre las necesidades humanas.

Y solo finalmente, en un tercer nivel, se dará la familia, ese resto  comunitario precapitalista, la oportunidad de sazonar todo eso con un  poco de «**superstitio**» feudal y antigua convenientemente aburguesada. 